martes, 17 de agosto de 2010

Cumbres escurialenses 2010

Poco antes de las 8 de la mañana, ya estábamos un puñado de locuelos tomando café con churros en la plaza de los jardincillos, a pocos metros del monasterio de San Lorenzo del Escorial, con tanta ilusión como sueño en nuestros rostros, llenos de energía positiva y dispuestos a pasar una mañana por la montaña.
Algunos ya teníamos la experiencia de haberla hecho el año pasado, pero este año el reto era mayor, después de salir con alegría de las 6 horas en Fresnedillas, el amigo cañamares nos animaba a participar con nuestras mujeres en la travesía de las cumbres escurialenses, y éstas chicas que no se les pone nada por delante aceptaron el reto quizá si, con un punto de locura, pero amigos, que sería sin ese puntito de locura de la vida. Seguro menos vida.
Yo sí, la había hecho el año pasado, pero solo me acordaba de lo bueno, del pollo asado, la ensaladilla y lo fresquitas que tienen las cervezas al final de la prueba. Somos así, por suerte rápidamente desechamos de la mente los malos momentos, esas duras subidas, esos riscos por los que a veces parece muy difícil superarlos, o el agotamiento al que las rampas te van sometiendo y dejando sin resuello.
Como hemos tenido dos semanas sin el Tiki, al final decidimos hacerla y para ello, había que preparar mínimamente la prueba. Hemos salido tres o cuatro días estas dos semanas un par de horas aproximadamente cada día, para acostumbrar una miaja a nuestras piernas, ya que aunque no me acordaba de todo lo malo, si recordaba que era un cita exigente. Ha sido fundamental para poder terminarla con éxito.
El recorrido es casi circular, saliendo de San Lorenzo, hay que subir y bajar cinco picos, y en cada uno de ellos tienes un control horario, donde no te puedes pasar un determinado tiempo, eso es lo que hace la carrera exigente, como siempre el crono, el reloj, maldito tiempo. Primer control, pico del Tercer Ermitaño, (1.404m). para éste paso teníamos una hora y media, los primero metros los hacemos entre risas y chanzas, pero aquello pronto se pone muy cuesta arriba y todos recordamos la dureza de la prueba. Aún así llegamos al primer control gracias a las energías todavía intactas. Unos minutillos de resuello y en busca de la segunda cumbre Pico del Fraile, (1.461m) para ésta teníamos una hora como máximo, aquí ya empezamos a escuchar palabras malsonantes e improperios varios, es la zona más técnica, con grandes riscos y estrechos pasos, algunos de ellos con verdadera dificultad para gente inexperta como nosotros. Es el tramo donde te cruzas con participantes que ya vuelven y se hace duro de pelotas, pero bueno aún así llegamos con un margen de diez minutillos de sobra, que nos da tiempo a recuperar el aliento y el buen humor. Tomamos alguna fruta, nos ponemos cremita que el sol aprieta y a seguir el camino. Con la ilusión de ver abajo, muy abajo el restaurante del puerto de la cruz verde, abordamos el tercer tramo, una bajada espectacular, donde los amigos Jesús y Jorge bajan algún tramo como locos, a mí me da pánico verlos bajar así, tengo que apartar la vista. Nosotros seguimos pasito a paso, un poco por delante del grupo, porque preferíamos no perder mucho tiempo parados y hacer más paraditas pequeñas. La llegada a la cruz verde, da mucho ánimo, nos refrescamos en el baño del restaurante y tomamos una cerveza riquísima fría que nos da energía para abordar la dura subida que nos espera, Pico de San Benito. (1.628m). Salimos Lola y yo por delante, sabemos que vamos justillos y si nos quedamos fríos, luego será peor. Angel troton y Alberto van muy por delante porque ellos lo están haciendo muchos tramos corriendo, nos llaman por tlf, para ver como estamos y recordarnos que tranquilos, que ésta subida a San Benito, es la más dura, por su dureza y distancia. También me o había dicho Cañamares. A por ella. Muy despacio, poquito a poco. Falta el aire, tenemos que parar cada 20, 30 o cuarenta metros, paradita, descanso, resuello, agua. Empiezo a ver en la cara de Lola, la cara del sufrimiento, del dolor.
- No puedo más me dice. esto es un infierno
- Tranquila, muy despacio, poco a poco, al tran tran, tenemos tiempo de sobra, más despacio. Pasito a paso entre juramentos, y palabras de ánimo, vamos subiendo camino del tan odiado San Benito, que sería buena persona el hombre, pero nos acordamos de toda su familia. Por fin llegamos al pico y aunque muy justos también dentro del control. Eso nos da mucho ánimo, hemos llegado al cerro que nos dicen que es el más duro, tenemos más de la mitad, veo en su cara un puntito de satisfacción. Fichamos en el control, y sin tiempo para el descanso, comenzamos el tan esperado descenso. Nos encontramos con cañamares y nos dice que Laura ha tenido un golpe de calor y ha tenido que abandonar. Mala suerte. Y nos comenta que van a terminar, pero fuera de control, sin tiempo. Lola y yo nos miramos y decidimos que vamos a intentar seguir, después de haber hecho tanto esfuerzo para subir al San benito de los cojones, había que intentarlo, así se lo hacemos ver a cañamares y seguimos la bajada. Nos cruzamos con Jorge e Isabel, Jesús y Coral, saludos y palabras de ánimo. A por ello. Vamos en busca del cuarto punto de control, El Risco Alto, (1.679m) y tan alto, que duro se hizo, para este tramo tenemos nuevamente una hora y media, recuerdo que cañamares me dice que es largo pero asumible, que es más complicado el último. El cansancio va haciendo huella y los pensamientos negativos salen de vez en cuando.
- Ni un paso más, no puedo más, imposible. No vamos a llegar. Esas eran las palabras que pasaban por la mente de mi gran Lola, pero a fuerza de coraje y determinación ahí seguía, pin pan otro pasito.
-Hasta ese repecho, ahí descansamos en la sombrita, un poquito más, despacio, sin prisa, llegamos de sobra, vamos sobraos. Mentía vilmente. Lo malo era cuando pensábamos que habíamos coronado y no era cumbre, sino una curva en la montaña y había que continuar otro poco más… puffffff. Varias veces pensé que nos sentaríamos ahí en un mojón a esperar a la guardia civil. Pero no, tampoco había muchas alternativas, cuando estás ahí metido en medio de la nada, al final continuas y no se bien como, pero llegamos al cuarto punto. En este tramo creo recordar, que los voluntarios nos dieron unos trozos de sandia que nos supieron a gloria, fresquita, rica, buenísima. Tampoco nos sobro nada, justos, muy justos, recargamos agua, firma y a seguir, a por el último tramo, empiezo a pensar que podemos llegar a meta Pico de Abantos, (1.753m) Una hora, tenemos las dos y cuarto de la tarde. A las tres y cuarto podemos estar en meta, la hora de la comida del españolito medio un domingo. Bien.
- Vamos cariño, que esto es nuestro. Aprovechamos los mejores tramos de la prueba por una buena pista y en bajada para acelerar el paso una miaja, nos reímos, ahí ya sabemos que vamos a terminar, no se si en tiempo, pero terminamos seguro.
Este es nuestro terreno, aquí es donde hacemos un cambio y a mueeeteee, jajajaj a por ello, nos vamos ha felpar al micra jajajajaja. Ese pensamiento me da ganas de ponerme a trotar, pero no, tranquilos, no nos sobra ni una pizca de fuerza, tenemos que administrarlas hasta el final, hay que intentar llegar en tiempo. Por fin, empezamos a cruzarnos con gente que ya ha terminado y baja de vuelta, huele a meta, se escucha el gentío en la llegada, pero a lo lejos, vamos justos, muy justos de tiempo y de fuerzas. Además la llegada está en medio de la ladera y en subida, cojo de la mano a mi campeona y tirando una miaja de ella vemos que estamos en tiempo, que podemos conseguirlo, un último esfuerzo, y ya. Si, hemos llegado al control, a la meta, nos sellan la cartilla, justo en una hora, el tiempo exacto, de 14,13h, nos sellan a las 15,13h. Espectacular. Nos fundimos en un abrazo, que mezcla el cansancio con la satisfacción, el sudor y la emoción. Después de 6h 27’ de montaña, de dura montaña, después de 22 km de travesía con más de 2800 metros de desnivel acumulado que se dice pronto, después de pensar parar, abandonar, llamar a los bomberos para que vengan a por nosotros, después de hacer una locura, que juramos que jamás volveríamos hacer, después de ese amasijo de emociones encontradas ese abrazo sincero, esa mirada de haber sufrido juntos y tocar nuestro pequeño éxito, ese momento, no tiene precio. Gasias campeona, lo hemos conseguido. Como un longines, clok clok clok.

Un trozo de pollo y ensaladilla rusa buenísima que comemos con auténtica gula, junto con la euforia de haber conseguido el objetivo, nos devuelve la sonrisa y esos pensamientos negativos, esos juramentos en hebreo, se diluyen como un azucarillo en el café mientras sentados en el suelo disfrutamos como pocas veces de una cerveza fría, muy fría, buenísima.
Nos encontramos con Angel y Alberto que las criaturas habían llegado en 4h 30’. Felicidades campeones. Y poco después llega el resto de la paquetería, también cansados, con la sonrisa en la boca. Isabel, Pardi, Angie, Malaika. Poco después llego el gran anfitrión, Cañamares que se había quedado para acompañar a Jesús y Coral se quedaron a 20 minutillos del final por un dolor de Coral. Todos, y gracias a ellos, nosotros estuvimos ahí en la línea de salida, en una locurilla más. Gracias amigos, por engañarnos en estas cosas, por hacernos pasar una mañana de domingo, loca, difícil, emocionante, diferente. Mil gracias de corazón.

Como postre, después de comer y tomar un par de cervezas, nos quedaba la bajada hasta el pueblo, que aunque no medí, seguro que hay otros cinco kilometrillos, pero estos ya con la energía de nuevo cargada, los hicimos de charleta y contentillos. Una cerveza final en San Lorenzo de despedida y a descansar y lamer las heridas, que no han sido más que la piel un poco quemadilla por el aire y el sol de la montaña.

Ilusionados saludos


Album fotos

Album Angie

lunes, 9 de agosto de 2010

Joder con las carreras de pueblo

Tenemos al Tiki pasando un par de semanas con sus primos y tíos en El Casar de Escalona, un pequeño pueblo a 90 km de Madrid por la carretera de Extremadura, y éste fin de semana lo hemos pasado allí con el. Casualmente están en fiestas y la semana pasada pude ver en el foro que el Domingo había una carrera popular, además también con carreras para niños con lo cual, allí que nos vamos con los sobrinillos a pasar la mañana.

Rápidamente te das cuesta que en los pueblos se hacen las cosas con más cariño, llegamos pronto y hacemos la inscripción sin prisa ninguna para los niños y la mía, todas gratis, cero euros, un montón de voluntarios ayudando y el circuito totalmente cerrado.

Tenemos hasta suerte con el tiempo, aunque el calor aprieta, el cielo está encapotado y gris, con lo cual nos libramos del plomizo sol de la zona.

La primera carrera es la de los pequeños, un par de vueltas a un circuito de unos cuatrocientos metros, más que suficientes para que el Tiki me de un buen calentón al ir acompañándole y se marque una buena recta de meta apretando y dejando a su padre con la lengua fuera.

A continuación se hacen las carreras de los chavales y también de los más veteranos, estos hacen tres vueltas a un circuito de 1800metros y para terminar la carrera donde tenía que salir éste paquetillo, cuatro vueltas al circuito para completar 7.200 metros.

Y aquí es donde voy con “joder con las carreras de pueblo”. La noche del sábado, en la barbacoa familiar, les comenté a mis cuñaaaaos que a la mañana siguiente había una carrera en el pueblo, que si se animaban a venir. Se descojonaron de mí claro está a la vez que me decían que yo, después de hacer varios maratones ganaría sin problemas, o cuando menos quedaría por delante. Los pobres saben que corro, pero no saben de mi pedigrí paquetil. En general la gente que no corre, tiene la impresión de que se corre muy deprisa y que si no ganas, p’a que vas. Bueno, yo siguiéndoles el rollo, ya que uno se cansa de explicar muchas veces lo mismo, les digo que sí, que lucharé por el jamón que dan al primero, pero que estará difícil. Y tan difícil.

No creo que fuéramos más de 100 participantes, y chacho, pistoletazo de salida y veo que salen todos como en las carreras de los niños, que galgos, que prisas, me quedo en mi sitio desde los primeros metros, el último. Pin pan, pin pan a mi ritmo, hago toda la carrera en solitario llevando detrás tan solo una chica. Los lugareños animando, pero con pena, al ir el último te animan como diciendo “donde irá este pobre”, porque estará ahí sufriendo de esa forma. No entienden que tu vas a tu ritmito disfrutando de una mañana de Domingo haciendo algo que te gusta. Trotar.

Van pasando los kilómetros, a cada paso por meta tienes una ducha de agua en polvo, además de algún vecino con la manguera para refrescarnos, todo se agradece. También los voluntarios con agua y esponjas, y como no, mis animadores número uno, mi gran Lola y mi Tiki, acompañados por los sobrinillos que no terminan de entender como su tío va el último. El Tiki ya está más acostumbrado. Como se agradece.
Pero joder con las carreras de pueblo, me tenía guardada una sorpresa. Al poco de comenzar la última vuelta veo a lo lejos un corredor solitario sufriendo más de la cuenta. Chun, chun chun chun, chun chun chun.- Voy a por ti. Ya que había asumido desde hace un buen rato que entraría en meta el último, de pronto se despierta el instinto de superación, orgullo, ese instinto felpador que todo paquetillo lleva dentro. “A ritmo, no te cebes Lander que le pillas, tienes metros de sobra” Y así fué, a unos 200 o 300 metros de la meta me pongo a su vera, el buen chaval me mira y me dice: “ -pufff, a ver si puedo seguirte” Ni le contesto claro, le miro poniendo carita de bueno, pero pienso: “ -Me vas a seguir por los cojones” jajajajaja Chun chun chun, le templo y aguanta el ritmo pelín más vivo que le pongo. La meta está a unos cien metros y pica hacia arriba, el Tiki a mi vera animando,” vamos papa, vamos” y al fondo el arco de meta que nos recibe con aplausos, le pego un cambio de ritmo más vivo y veo que no me aguanta, el que si me sigue el Tiki, y hacemos la entrada de la mano con la misma satisfacción que el primero. Como mola ese puntito de orgullo que nos hace sentirnos tan vivos. Si hubiera entrado el último lo hubiera hecho feliz, de verdad, sin complejos, pero esa satisfacción final de entrar por delante ummmmm mec, mec. Nos saludamos en meta como nobles rivales. Bien.

Se me olvidaba un pequeño detalle, me doblaron 15 o 20, no me dijo ni pio, ni uno. Que carácter chacho.

Bolsa del corredor, con varios regalos camiseta bordada, agua e isotónico a tutiplén. Bocadillos de Jamón, sombrero de labrador, y paella para todos. Y los ganadores que subían a por sus regalos, bajaban con las manos llenas, garbanzos, vino, membrillo y jamones. Insisto, todo gratis. Como molan las carreras de pueblo, si no fuera porque corren como galgos y te dejan el último, o el penúltimo…jijijij.

Al llegar a casa les dije a mis cuñaaos mientras se despertaban que casi pillo un jamón, que estuve en cabeza de carrera mucho tiempo y se me escapo por los pelos, lo que pasa que los niños no saben mentir y confesaron que fuí el penúltimo….no se lo creían y me miraban con la misma cara de pena que los paisanos, no saben ellos que satisfacción puede dejar en el cuerpo ese puesto.

Mil gracias a la organización, voluntarios ayuntamiento y al pueblo de El Casar de Escalona, por hacernos pasar una mañana diferente y chula.

Ilusionados saludos.

jueves, 10 de junio de 2010

miércoles, 2 de junio de 2010

El Tiki

No tengo más remedio que hacer una entrada con estas fotos del Domingo en las Navas del Marques solo con las palabras de gratitud para el fotografo Carlos Velayos. Hablan por si solas.

Pulsar sobre ellas para ampliar











martes, 1 de junio de 2010

Las Navas del Marques

Después de dos meses, ya tenía ganitas de volver a ponerme un dorsal, de utilizar los imperdibles, de sentir ese cosquilleo tan agradable al estar en la línea de salida de una carrera. El 27 de Marzo fue la última en Fresnedillas y el 10 de Abril me hice un esguince en el tobillo que me ha tenido parado estos dos meses. El típico partidillo con los niños me dejó fuera de juego más tiempo del que en principio pensaba. Y ahora, gracias a la ilusión de un amigo que empieza en este mundillo he vuelto a empezar con paseos largos y pequeños trotes para recuperar mínimamente el estado de forma.
Ayer, corrimos en Las Navas del Marques, un bonito pueblo de Ávila que no conocíamos y gracias a estas tontás del correr y unos buenos amigos pude disfrutar de sus prados, de trotar entre vacas, de cruzar algún arrollo o sentir el airecillo serrano en el rostro, mola.
Con la jornada de ayer, además de disfrutar de la hospitalidad de las familias Blázquez y Santamaría, aprendí alguna cosilla más. Aprendí que a veces la fe mueve montañas, que viene bien tener un punto de orgullo, que no está mal dejar de la mano la prudencia o ser transgresor con las normas. De alguna forma que la vida sin un punto de locura es menos vida.
Nunca éste paquetillo hubiera hecho lo que mi buen anfitrión y ayer compañero de carrera hizo. Esteban, (pronador ya entre los paquetes) me ha enseñado durante estos días algunos de los argumentos que antes mencionaba. En poco más de un mes, sobrándole tantos kilos como ilusión con ese punto vehemente, irreflexivo o descaro, le ha llevado conseguir un gran reto, terminar la carrera de su pueblo, un 10.000 con mucha tela que cortar, con muchas rampas, en un terreno tan agradable a la vista como irregular y peligroso para los tobillos, con las cuestas saludándonos como los paisanos. Imperturbable ante ambulancia de protección civil desde los primeros metros detrás nuestro. Sosegado ante los comentarios de los motoristas de la guardia civil que van quemando embrague…
Ahora toca ser constantes y no bajar la guardia, pero tiempo tendremos de ello. Hoy toca disfrutar de este primer reto, este primer paso que sin duda ha dado con valentía. De recordar esa recta de meta llena de paisanos animando, aplaudiendo a dos locuelos que llegaban los últimos y se llevaron los más sinceros aplausos o la cara de admiración de nuestros niños.
También lo pasamos en grande viendo las carreras de los peques. Sofía subió como campeona de su categoría y el Tiki como tercero. Unos campeones. Después de la carrera las familias de Isabel y Esteban nos invitaron a una rica barbacoa con productos la tierra. Gracias de nuevo. Pasamos un gran día.

Hemos vuelto. Tenía ganas de volver hacer una entradilla, de estar en la línea de salida, de sudar en una carrera. Aquí estamos.

Aquí las que hizo Carlos

Aqui las que hizo Lola

miércoles, 7 de abril de 2010

6 horas en Fresnedillas de la Oliva


Más vale tarde que nunca. Tenía pendiente esta entrada desde el día 27 de Marzo que fué cuando se celebro esta prueba.

Ha sido mi primer coqueteo con el ultrafondo. Y gracias a que lo han organizado amigos del foro y nos hemos animado los paquetes, he podido conocer este mundillo desde dentro.
La carrera tiene poco misterio. Se trata de dar vueltas a un circuito de poco más de mil metros durante seis horas. Cada uno a su ritmo, se puede correr andar o trotiandar. Gana el que más kilómetros hace, aunque todos y cada uno de los que participamos ganamos de alguna forma.
Quizá por el ambiente de humor en el foro, o por mi ignorancia pensaba que todo sería más festivo, que nos pararíamos más veces todos a comer y beber, pero pronto me dí cuente que allí se iba a hacer el mayor número de vueltas posibles y salvo algún paquill@, la mayoría del personal paraba poco.
Lo mejor es que estaba allí con mi mujer y un grupo de amigos en la linea de salida de una carrera. No tenía ni plan, ni ritmo a seguir, ni objetivo de kilómetros o vueltas. Salimos a pasar el día, e intentar estar durante seis horas en movimiento. Sin más. Sali con Silvestre Lola y el resto de chicas de paseo, haciendo fotos y empapandome del ambientillo, pero poco a poco nos fuimos animando y las vueltas y kilómetros caían. Lola se quedo con Laura, e hizo un carrerón, apenas pararon y terminaron con 30 kilómetros en sus patas. Todo un éxito. Yo me encebolle con migo mismo, me anime para llegar a pasar de los míticos 42.195km y termine con 43. No me lo podía creer. Algo más de un maratón, sin preparar, sin entrenar, sin carga de hitratos, sin cena de la pasta, sin desayuno especial. Sin presión. Mola.
Fresnedillas es un bonito pueblo de la sierra madrileña, aunque no se porque lo imaginaba más pequeño, más aldea. Y el circuito tiene una bajada por una verde campa un tanto irregular y el resto por asfalto, con una subida considerable por la calle principal del pueblo.

Un númeroso grupo de adolescentes ayudaron a la organización como voluntarios para contar las vueltas que hacíamos, preparar el avituayamiento y animarnos. Se veía en sus caras la admiración y ganas de hacerlo bien.

Mola hacer cosas, y sin son nuevas mejor. Puede parece un poco locurilla estar durante seis horas corriandando, pero no lo es, paras cuando quieres, descansas un poco, tomas algo de fruta bebes y sigues. Si, terminas cansadillo, pero no mucho más que un día viendo tiendas en el centro comercial, y has hecho algo diferente. Una semanita de descanso y como nuevo.

Mil gracias a los organizadores por "engañarnos" para tomar parte en la prueba, a voluntarios, Protección Civil, Policia, corporación y pueblo de fresnedillas por recibirnos y hacernos pasar otro día de carreras muy interesante.

Ilsuionados saludos

Album de Carlos

Album de Locomotoro

Album de Lander

lunes, 22 de marzo de 2010

Media Maratón de Segovia. ...Un regalo




La carrera de ayer, un regalo. Otro regalo más de los muchos que nos da la vida. Somos unos suertudos de poder coger un Domingo y decir: Me voy a Segovia, Coslada, Fuenlabrada, o Bolaños y estar corriendo durante dos horas. Haces un poquillo de deporte, te anima la gente como si fueras profesional, estás con los amigos un rato y comes como un señor. UN REGALO.

Si además tienes la suerte de salvarte por los pelos de un accidente, cuando poco antes de llegar a Segovia una tipacarraca se salta un Stop y estamos a unos segundos de en lugar de estar corriendo, estar en el hospital, ese regalo se convierte en espectacular. Espectacular, como el ambiente del público segoviano, como el bonito recorrido de la carrera, ¿duro?, bueno, la dureza la ponemos nosotros. Yo sufrí más en Getafe.

Llegué a la recogida del dorsal un pelín tarde, con el susto en el cuerpo todavía. Y tras las fotos y saludos paquetiles, a correr. Cada uno a su aire. Éste tira p’adelante, yo por aquí me acoplo. Me puse a rueda de Silvestre y Darth y a disfrutar de la ciudad y del precioso ambiente de carreras. A pesar de ir en la parte de atrás, nunca fuimos solos, siempre muy bien acompañados. Y pin pan pin pan, los kilómetros pasaban al ritmo que marcaba el amigo Darth, siempre tirando por delante. Recuerdo especialmente grato el paso por la rivera del río con un caudal precioso, y la revuelta que da comienzo a una subida al casco en la que Darth y Silvestre se marchan unos metros. Al coronar conecto con Silvestre y comienza otro de los tramos más bonitos de la carrera, también en subida por las estrechas calles de Segovia donde la gente te lleva en volandas, ahí saludamos nuestras familias y empieza la segunda parte de la carrera donde Darth se va marchado claramente y Silvestre empieza a tener molestias. Hacemos hasta el km trece juntos, se queda Nacho y yo sigo despacito al tran tran. Hago unos kilómetros solo y de repente veo a Darth que me está esperando en el 16 aprox, Guapamente. Este tío esta fuerte, se nota los entrenos que se está metiendo y su ritmo es fluido y animoso. Mi menda con el gancho, pero bien. Disfrutando del ambientillo, fijándome en las cosillas que molan de una carrera, y por fín llegamos a los últimos kilómetros favorables que se agradecen de lo lindo. Los últimos quinientos metros son preciosos, además de recibir los ánimos de nuestras familias, apretamos una miaja, vamos pasando corredores y llegamos bajo el acueducto a la meta con ese puntito alegre que da terminar apretando en un sprint parejo con el amigo Carlos Darth. Poco más de dos horas correteando. Como un longines, clok clok clok.

Desde el punto de vista atlético se nota la inactividad. En un mes, desde el 21 de Febrero tan solo he salido cuatro días contados, y se notan las patas que muscularmente se quejan, Pero bueno, ya vendrán tiempos mejores en ese sentido. Ayer, la media maratón de Segovia, fue mucho más. Siempre la recordaré como UN REGALO..