
Durante el reinado de Fernando VI (estos reyes, siempre se pillaban lo mejor, que morro) se le encarga al arquitecto Sabatini los trabajos y reparación de la parte de la tapia que ya existía. Dieciséis kilómetros de ladrillo y mampostería que cierra el Parque y que en gran parte de su trazado se mantiene en la actualidad. Su objetivo era impedir el paso de extraños, esencialmente cazadores furtivos dada la abundancia de animales dispuestos para este fin en el recinto, para evitarlo se crea un cuerpo de guardias uniformados y tal y tal…….
Si Sabatini levantara la cabeza……
Durante más de doscientos años, seguro que han sido variados los objetivos de la tapia de la casa de campo, y ahora en nuestros días, es un clásico para los corredores populares de Madrid. Durante el verano, un grupo importante de corredores, muchos de ellos amigos, cada jueves se reúnen en torno a la tapia para corretear y pasar la tarde. Cualquier Domingo o día de fiesta, da gusto ver el recorrido de nuestra tapia salpicada por el colorido de corredores, ciclista o andarines.
Para mí, ha sido todo un descubrimiento. La recordaba de alguna excursión familiar en los años 70, la clásica visita al parque de atracciones o al Batán. Pero esto del correr, te hace descubrir nuevos rincones, y en este caso, uno de Madrid.
Es un sitio precioso, ayer por ejemplo había una alfombra de hojas en algunos paseos que cubrían el suelo con un colorido otoñal perfecto, o cuando llueve, también toma unos tonos muy vivos y alegres. Pero no quería yo destacar en este post lo bonito de la fauna o la flora de la tapia, no. Quería destacar lo que supone acercarme un Domingo por la mañana a la tapia.
Allí nos juntamos un grupo de lo que para Fernando VI seríamos extraños. Nos saludamos, nos damos afecto, nos preguntamos por la familia que ya conocemos a la mayoría y charlamos de nuestras cosillas, próximos objetivos, lesiones, trabajos, o del sexo de los ángeles. A veces incluso de mujeres, de ellas… siempre bien. Todo esto mientras corremos. Luego viene el post. Allí se habla, pero menos. Allí se come y se bebe. El clásico es el desayuno andaluz, pan con aceite o tomate y de postre cerveza con callos con garbanzos. Que espectáculo. No dan ganas de irse. Pasamos más tiempo almorzando que corriendo. Podríamos parecer un grupo de aquellos guardias uniformados.
La tapia, me deja sereno, tranquilo. Hacer una tapia el Domingo es aprovechar la mañana.. Conducía de camino a casa después de hacerla, conducía por el carril de la derecha, todos los conductores me adelantaban ….. Los miraba y pensaba….porque tienen tanta prisa….. claro, no han hecho la tapia.
Son varias las razones por las que consigo esa serenidad, por un lado corres en torno a una horita y media, que es una ración más que suficiente de ejercicio. Unos días apretas una miaja más, (mec mec), otros días menos, (chunai chunai), pero estar un rato corriendo siempre te hace abrir los poros de tu piel, sudar y poner el corazón en movimiento. Si al ejercicio le añades la compañía de un grupo de delincuentes, lo que podrían ser cazadores furtivos que cada día quieres más, comiendo bebiendo y platicando, hacen un coctel perfecto para aprovechar la mañana del Domingo.
A veces los hombres somos así de sencillos. Gasias amigachos.
No se imaginaría Sabatini que su proyecto tendría tantas cosas positivas..
Ilusionados saludos.

