jueves, 26 de septiembre de 2019

Agus, también CAPITAN.

Muchos años en el club, creo que van 7 como jugador y varios entrenando a la cantera. Toda una institución este charro de buena planta y mejor corazón.
 
Si hay que bajar a echar una mano al B, ahí ha estado siempre este salmantino para meter importantes goles de cabeza. Sus temporadas en tercera división, han sido muy uniformes y estables. Agus siempre dispuesto. El que siempre aguanta, el que nunca se lesiona. Un valor seguro, como los coches alemanes. Fiabilidad.
 
Su fuerza física y altura le hacen muy difícil de superar por arriba, y la experiencia le ayuda a su buena colocación en la zaga.
 
Cuando el mar esta calmado todos podemos ser el capitán, pero  sabemos que hemos tenido malos momentos donde este capitán ha sabido acompañar la nave.
 
Alguien dijo que el éxito no está en ganar siempre, si no en no desanimarse nunca. Este es nuestro capi. Agus, siempre entusiasta, siempre animoso con sus compañeros y muy generoso en el esfuerzo. Nunca es la estrella del equipo, pero siempre el ejemplo.
 
Esta semana ha sido incluido en el 11 ideal de la categoría. Felicidades capitán, te lo mereces.
 


Ilusionados saludos.

 

 

miércoles, 21 de agosto de 2019

Farru, E L C A P I T A N







Nueva temporada, esta será la octava. Un año, otro y otro. Nuevos entrenadores, unos compañeros que se van, otros  llegan. Muchas bienvenidas y  abrazos de despedida, unos con más intensidad que otros, pero siempre sinceros. Tiene mérito.

 
Es el capitán, el que anima el vestuario con su sincero descaro, bromas o chascarrillos. El que nos representa, el que arenga al novato, el que da la mano al rival en la victoria o la derrota, el de la foto con los árbitros al inicio, sí ese, el que luce con orgullo el brazalete.

 
Va por el campo como  de puntillas, alargando más su talla y con ese punto de majeza que a veces se necesita para enfrentarse al rival.


 Eso sí: tiene el genio fuerte y no consiente la más pequeña injusticia; pero su mucho rigor nos obliga a quererle más, porque el capitán que se hace temer por severo, si a la severidad acompaña la justicia, infunde respeto, y, por último, se conquista el cariño de todo el equipo.

Este capitán es uno de esos valiosos mortales que se encuentran en todo tipo de profesiones, aun en las más humildes; esa clase de persona a la cual todo el mundo está de acuerdo en llamar “un hombre respetable”



A por la nueva temporada Jaime, con más ilusión si cabe que la primera. Disfrútala, siéntela tuya, sigue  transmitiendo  esa experiencia y  buen humor, sigue representando a este humilde pero gran club, y todos saldremos ganando.


 


Ilusionados saludos.



martes, 19 de febrero de 2019

Suerte, miedos y Jesús sin pulso






 


La ultima entrada en este blog relacionada con el primer equipo, fue a últimos de septiembre, en ella decía que el equipo estaba mal, pero tenía confianza en que saliera de esa situación, que teníamos buen equipo pero  con ánimo y trabajo saldríamos de ahí. Se me olvidaban algunos factores de los que me gustaría hablar hoy. Suerte y miedo. Hablar de la suerte nos  lleva a la controversia, ya que  unos creen que es determinante y otros que  no existe que todo es cuestión de trabajo, a más trabajo más suerte.  Ambos planteamientos tienen importancia. Es evidente que a más trabajo, más suerte, pero no podemos olvidar que el fútbol es un juego en el que intervienen muchos participantes, y como tal el azar tiene importancia.


 

                                      
Otro factor  es el miedo. Este nos atenaza, no nos deja actuar. Yo no he sido capaz de escribir durante estos meses por miedo a equivocarme, por miedo a ser demasiado optimista o pesimista, por miedo a no ganar, a no acertar, miedo, miedos. Los jugadores igualmente los he visto con nervios como consecuencia del miedo, miedo a perder, al error, al fracaso.


 


Seamos valientes, escribamos sin miedo a equivocarnos,  juguemos sin miedo al error. Todas las temporadas descienden multitud de equipos y la vida sigue, la competición continua. No pasa nada. Lo importante es no dejarse nada en el camino. Trabajo, constancia, sacrificio, ilusión, coraje, valentía, y confiemos en que la suerte nos acompañará. Si ponemos todos el máximo de nosotros, conseguiremos mantenernos en la categoría, pero si eso no ocurre, tendremos que estar igualmente satisfechos.


 

Este domingo la moneda cayó de nuestro lado. Tuvimos la suerte de que en el minuto 92 del partido el balón le llegara a Jesús, un jugador sin pulso que va por el campo y su corazón late acompasado, no pasa de cincuenta latidos, clock, clock, clock, como un Longines. Cuando todos estábamos con más de ciento cincuenta  por minuto el acomoda el cuerpo y el pie perfectamente gracias a esa pausa y serenidad de los grandes para mandar el cuero a la jaula. Nos cambio la suerte.

 

Tenemos un nuevo equipo técnico con el morral lleno de ilusión, ganas de trabajar y profesionalidad. Los jugadores no pueden ser mejores para sacar adelante este propósito.

 

Trabajemos cada entreno con seriedad y rigor, se juega como se entrena. Orden trabajo, no son palabras vacías. Paremos un momento y pensemos en ellas.

 

Hemos estado 14 semanas sin saber lo que es ganar, 98 días, más de tres meses. Porque conocemos la derrota, porque sabemos lo que es estar ahí abajo, por eso  el domingo disfrutamos tanto con la victoria. Solo en estos casos se saborea de verdad el éxito. Algunos jugadores haciendo una piña de abrazos incluso vi alguno de rodillas como si rezara a Mahoma.  ¡¡ que satisfacción ¡¡

 

Imaginémoslo, soñemos con ello, visualicemos el éxito, pensemos en ese día, en los abrazos que nos daremos, en la satisfacción de haberlo conseguido, en esas caras de alegría de los más queridos y luchemos por ello. Sin miedo y con una miajilla de suerte.

 

¡¡¡Aupa San Agus ¡¡¡

 

Ilusionados saludos.

 

 
 
 
 
 

viernes, 5 de octubre de 2018

Ganar ganar y volver a ganar...



                                

Me gusta mucho el futbol, creo que es un deporte bonito, muy bonito. Hace falta mucho coraje para practicarlo, ser generoso y sacrificado además de tener una gran condición física. Aporta valores positivos, hace crecer entre semejantes además de todas las valoraciones positivas que queramos añadir relacionadas con el deporte

Todos queremos lo mejor para nuestros hijos, y desde muy pequeños muchos nos apresuramos a que se vistan de corto y empiecen hacer deporte buscando todos esos aspectos positivos del futbol.

En nuestro caso con cuatro años ya correteaba detrás de un balón y año tras año, hemos disfrutado muchísimo entreno tras entreno y  los sábados en los partidos. Los chavales han crecido juntos, se han hecho amigos en muchos casos, han conocido los valores de la amistad o la solidaridad, además de divertirse muchísimo. Nosotros los padres igualmente hemos pasado grandes jornadas deportivas, unidas a las gastronómico/festivas, gracias al futbol. Hicieron, hicimos equipo.

Sin embargo, tengo que reconocer que los últimos años y a medida que los niños han dejado de serlo y han crecido, esa satisfacción que sentía en cada partido se va transformando en desencanto y una sensación un tanto amarga recorre mi cuerpo en muchos partidos que  no me gusta nada. Intentaré explicar porque.

No me gusta el ambiente ni en el campo ni en la grada. Una cosa es la consecuencia de la otra. Estoy cansado de ver enfrentamientos, brotes de violencia entre jugadores y padres. Entradas feas sin disculpas, insultos y broncas. Unas veces el responsable es el inexperto árbitro que no sabe cortar la situación, otras los propios entrenadores que protestan y vocean como malos vendedores de melones, y otras los padres que solo ven las faltas del equipo contrario y menosprecian e insultan al árbitro o jugador contrario arengando a la pelea  dentro o fuera del campo. Una falta de respeto que se propaga como si fuera un virus y crea un ambiente feo, bronco y muy desagradable.

Mi preocupación viene porque no es un problema puntual. No, cada vez es más habitual y mi sensación es que hay más partidos feos y con bronca que partidos sin incidentes, eso quiere decir que en más del 50% de los partidos pasan incidentes desagradables.

 El futbol es un deporte de contacto, efectivamente y duro claro que sí, pero tiene que ser noble, y después de una entrada dura, tender la mano al rival. Y después de un partido bronco, abrazar al contrario y desearle suerte. Eso, no es lo que vemos en la mayoría de los terrenos de juego.

 Si nos fijamos todos somos responsables ya que todos somos partícipes en la escena. El problema es que todos creen que el culpable es el otro.

Es cierto que cuanto más bajo es el nivel futbolístico más incidentes tenemos. Pero resulta que la mayoría de jugadores son de bajo nivel. Tenemos más de un millón de licencias federativas de fútbol en este país, de las cuales solo son profesionales poco más de 2000. Eso quiere decir que tan solo el 0.20% serán, son profesionales.

La referencia general y el ejemplo a seguir es el futbol que vemos en televisión y el futbol que vemos  es el profesional. Quiero decir, estamos imitando a unos profesionales que no tienen nada que ver con nosotros.

Ganar ganar y ganar, y volver a ganar y ganar y siempre ganar. Esa era la frase del famoso además de paisano Luis Aragonés. Cuantas veces la hemos visto y los entrenadores puesto de ejemplo en tantos  vestuarios. O las arengas de Real Madrid o Barcelona donde solo vale ganar y si hay dos derrotas el técnico corre peligro.

De repente nos encontramos en magníficos terrenos de juego, los chavales perfectamente equipados y con un colegiado. Todo se parece mucho a lo que vemos en la tele. Se parece mucho, pero no tiene nada, absolutamente nada que ver. Ellos si son profesionales, nosotros no. Ellos si tienen que ser los mejores, nosotros no. Ellos si tienen que ganar o intentarlo siempre, nosotros no.

 
                                     
Nuestros chavales y la mayoría de jugadores federados, recordemos la proporción antes expuesta, tiene que sobre todo disfrutar de tantos y tantos valores positivos del deporte, que todos conocemos. Es cierto que tenemos que inculcar a nuestros jóvenes que cada día  tiene que aspirar a ser mejor, no tan solo a ser bueno, la exigencia de ser mejor ennoblece, y ayuda a entender que quizá nosotros seamos igual de buenos, o de malos, que los otros, pero no siempre a ganar. En el terreno de juego y en la vida a veces se pierde y no pasa nada, es más, es bueno que estemos preparados.

El ganador solo vence a medias. Las grandes lecciones y el más útil aprendizaje, jamás saldrá de una victoria. Por mucho que disfrutemos cuando vemos ganar la copa de la liga o la Champion league.

 

                                 
Hagamos todos unos ejercicios de autocrítica. El problema que nos ocupa no es más que un reflejo de esta sociedad donde o ganas o no eres nadie. Queremos que nuestros hijos sean los mejores en la escuela, en el futbol y en todo. Todo no puede ser. Desmitifiquemos el ganar, lo bueno, listo, guapo, inteligente. Pongamos en valor la normalidad, el disfrutar porque si,  sin la exigencia de tener que ganar, o ser el  mejor en  clase, que siendo gordo también se puede ser feliz. Bajemos las pretensiones en general, y seguro que seremos un punto más feliz.

 Ilusionados saludos.

 
PD. Con cariño para Mamen, bueno y para Rafa también jijiji




viernes, 28 de septiembre de 2018

La ilusión de un juvenil.


Llevo varios días con ganas de escribir algo acerca de la situación del equipo, pero no es fácil acertar en el diagnostico. Miras la clasificación y efectivamente es grave, podríamos estar en la uvi, pero  hay muchos tipos de enfermos, algunos  van camino de los paliativos. Este  que nos ocupa no, este va a salir. Pronto subirá a planta, puede que tengamos alguna recaída ¿porque no? la temporada es muy larga, pero conseguiremos el alta y podremos  disfrutar de una posición en mitad de la tabla que nos permita una temporada sin apuros. Confianza. Dicen los que saben que el futbol es un estado de ánimo. Y yo añado, como la vida. Como facultativo en funciones la prescripción es la siguiente: tres dosis al día, desayuno comida y cena de confianza. El ánimo lo pondremos en vena, vía directa al corazón, éste esta perfecto y nos ayudará a ejercer esa presión alta que tan bien nos va. Tenemos calidad, buenos jugadores y un equipo técnico que se deja el alma. Contundentes y rápidos en defensa, ritmo en las transiciones y acierto arriba. Va llegar seguro. Confianza. Ánimo.

 




Ayer por circunstancias faltaba un jugador para hacer el entreno y allí que apareció un rubiales con nervios pero con desparpajo e ilusión. La ilusión de un juvenil. Pongamos en la prescripción anterior una buena dosis de este tipo de ilusión, que seguro que ayuda. Muy feliz. No se puede tener  mejor regalo que hacer un entreno con el primer equipo.

 




Mucho ánimo para los lesionados y especialmente a Jime que pronto estará de vuelta.


 


Ilusionados saludos.



jueves, 6 de septiembre de 2018

Las copa que no da puntos









Vamos a pedir a la federación española le fútbol que organice una competición de partidos amistosos donde se incluyan los partidos de pretemporada y torneos veraniegos. Nos lo llevamos de calle.

 
Que manera de jugar al fútbol. Por momentos da gusto ver al equipo, ayer incluso hilando varias jugadas que terminaron en preciosos goles. Los espectadores se miraban unos a otros con los ojos en blanco.

 
Pero no, ayer no hubo rival, la AD Adarve llego a San Agustín como el que viene Araceli a comer, y si, se llevaron el zurrón cargadito de goles y nosotros una preciosa copa, pero la copa que no da puntos.
Tenemos equipo, tenemos buenos jugadores, pero nos faltan los puntos. Hay que puntuar, tenemos que competir, los puntos son como la sabia en el árbol, sin ella no hay vida. Confiemos en este buen grupo que seguro que con un punto, otro,  de suerte y la intensidad y ritmo de partido adecuado llegarán los tan necesarios p u n t o s.

 
Ilusionados saludos.


Con cariño para el Uruguayo.



jueves, 30 de agosto de 2018

Miaaauuuuu



Comenzamos. Si, el pistoletazo de salida sonó a las 11:30 horas del domingo con el silbato inicial de manos del colegiado que no estuvo muy acertado, como nosotros tampoco lo estuvimos.


                                    


El viento soplaba a favor y ese impulso que a veces es positivo, en este partido no lo fue. Aunque a ratos se jugo con fluidez y criterio, sobre todo al inicio del encuentro,  luego se torno en poco acierto y faltó  ritmo de partido.


                                   

El rival tan solo se defendía, pero unas veces por desacierto del colegiado y otras por el nuestro, no conseguíamos meter la bolita en la caja. Cuando esto ocurre el partido se traba y se decide en cualquier pequeño detalle. Un penalti tonto, o una tontería de penalti que nos convierten y además nos deja con un hombre menos. Miauuu, se acabo.


 
O las orejas no estaban bien tiesas, o los buenos resultados nos fliparon inconscientemente una miaja  o vaya usted a saber. Lo bueno que como toda carrera de fondo, tenemos tiempo de regular el ritmo y acoplar las velas para el viento no tan templado que soplará el domingo.


 
Ilusionados saludos.