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con el primer equipo, fue a últimos de septiembre, en ella decía que el equipo
estaba mal, pero tenía confianza en que saliera de esa situación, que teníamos
buen equipo pero con ánimo y trabajo
saldríamos de ahí. Se me olvidaban algunos factores de los que me gustaría
hablar hoy. Suerte y miedo. Hablar de la suerte nos lleva a la controversia, ya que unos creen que es determinante y otros
que no existe que todo es cuestión de
trabajo, a más trabajo más suerte. Ambos
planteamientos tienen importancia. Es evidente que a más trabajo, más suerte,
pero no podemos olvidar que el fútbol es un juego en el que intervienen muchos
participantes, y como tal el azar tiene importancia.

Otro factor
es el miedo. Este nos atenaza, no nos deja actuar. Yo no he sido capaz
de escribir durante estos meses por miedo a equivocarme, por miedo a ser
demasiado optimista o pesimista, por miedo a no ganar, a no acertar, miedo,
miedos. Los jugadores igualmente los he visto con nervios como consecuencia del
miedo, miedo a perder, al error, al fracaso.
Seamos valientes, escribamos sin miedo a
equivocarnos, juguemos sin miedo al
error. Todas las temporadas descienden multitud de equipos y la vida sigue, la
competición continua. No pasa nada. Lo importante es no dejarse nada en el
camino. Trabajo, constancia, sacrificio, ilusión, coraje, valentía, y confiemos
en que la suerte nos acompañará. Si ponemos todos el máximo de nosotros,
conseguiremos mantenernos en la categoría, pero si eso no ocurre, tendremos que
estar igualmente satisfechos.
Este domingo la moneda cayó de nuestro lado.
Tuvimos la suerte de que en el minuto 92 del partido el balón le llegara a Jesús,
un jugador sin pulso que va por el campo y su corazón late acompasado, no pasa
de cincuenta latidos, clock, clock, clock, como un Longines. Cuando todos
estábamos con más de ciento cincuenta
por minuto el acomoda el cuerpo y el pie perfectamente gracias a esa
pausa y serenidad de los grandes para mandar el cuero a la jaula. Nos cambio la
suerte.
Tenemos un nuevo equipo técnico con el morral
lleno de ilusión, ganas de trabajar y profesionalidad. Los jugadores no pueden
ser mejores para sacar adelante este propósito.
Trabajemos cada entreno con seriedad y rigor,
se juega como se entrena. Orden trabajo, no son palabras vacías. Paremos un
momento y pensemos en ellas.
Hemos estado 14 semanas sin saber lo que es
ganar, 98 días, más de tres meses. Porque conocemos la derrota, porque sabemos
lo que es estar ahí abajo, por eso el
domingo disfrutamos tanto con la victoria. Solo en estos casos se saborea de
verdad el éxito. Algunos jugadores haciendo una piña de abrazos incluso vi alguno
de rodillas como si rezara a Mahoma. ¡¡
que satisfacción ¡¡
Imaginémoslo, soñemos con ello, visualicemos
el éxito, pensemos en ese día, en los abrazos que nos daremos, en la
satisfacción de haberlo conseguido, en esas caras de alegría de los más
queridos y luchemos por ello. Sin miedo y con una miajilla de suerte.
¡¡¡Aupa San Agus ¡¡¡
Ilusionados saludos.

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