
Estos días he mareado una miaja a mis amigos paquetes del foro con pensamientos en alto y esa filosofía de bar que tanto me gusta. Reconozco que puede resultar un tanto cansino mis dudas o razonamientos a veces contradictorios pero me niego a dejar de hacerlo, me gusta y me gusta compartirlo. Este rincón un tanto más personal te permite volcar sin ningún complejo ese pensamiento. Ea.
Estamos en plena preparación del maratón. Todavía no he entrado en la parte más dura que llegará justo con las navidades, ahí, en ese periodo de dulces y brillantina que será cuando más volumen hay que meter y más difícil acomodar entrenamientos y vida social, pero chacho, que se me ha metido en la cabeza intentar bajar de las 4 horas en el maratón. Que le vamos hacer. No tiene ningún sentido, no lo necesito, no es más saludable, tendré que entrenar más de lo que me gusta y será difícil, pero uno no es perfecto y el enanito orgulloso, chulito, envidioso, prepotente y malote que llevo dentro se ha empeñado. Así son las cosas. Me prometí a mi mismo después del sufrimiento final de Valencia, que nunca más, que no más maratones y si hacía alguno, sería sin pretensiones de tiempo. Con esa idea empecé la temporada.: “venga va, hago el maratón de Sevilla pero a lo que salga sin mirar el crono” Los cojones. Estoy en la sexta semana de preparación, pero desde los primeros rodajes de la temporada en mi cabeza ronroneaba intentarlo. Esas cuatro horas, ese ritmito. 5’40’’. Tu puedes. ¡Qué cosas¡ ¡que curioso¡ ¡como soy¡…..Te vas a rendir al primer contratiempo… venga va.
Y claro, tantas contradicciones me hacen pensar, con lo bien que se vive sin hacerlo.
Empecé en esto hace poco más 4 años, sin ninguna razón especial y con la única idea de mejorar mi forma física y controlar la tensión arterial. No sabía donde se colocaba el dorsal, si en la espalda o en la frente. A los pocos meses estuve corriendo durante una hora sin parar y me pareció todo un éxito. Hacer una media maratón me parecía de hombres muy bien preparados físicamente fuertes y valientes. El maratón algo inalcanzable, poco saludable, antinatural y alguna cosita he escrito por este rincón que en resumen decía maratón NO.
¿Que tiene esta prueba que te engancha tanto?, es la prueba, o es el orgullo del hombre por intentar ser un poco mejor, un poco más rápido, más y más. Un poco más.
Mis amigos los paquetes me aconsejan con criterio y buena voluntad: - No le des más vueltas- no lo pienses tanto- sal a trotar y punto- lo mejor es que disfrutes. Palabras llenas de ánimo. La cuestión es que para hacer determinado tiempo, en mi caso bajar de las cuatro horas, se necesita más esfuerzo que disfrute, al menos en mi caso. Esto ya no es salir a rodar dos o tres días, o cuando te apetezca, hoy si y mañana no. No, así no se consigue. Se necesita un mínimo plan de entrenamiento, de cuatro o cinco salidas a la semana de unos kilómetros determinados. Además hay que cuidar la alimentación, esto no me supone un gran esfuerzo, ya que comer bien siempre se agradece, pero supongo que ahora que llegan las navidades algún día será más difícil que otros. Al menos un día a la semana hay que sufrir una miaja con la pista, y el otro día con el test de dos mil metros sufrí mucho. Sufrimiento. Sufrir. Ahí está una de las palabras clave.

Salir cuatro o cinco días a la semana a correr, quiere decir que dedicas mucho tiempo de tu ocio a esto. Además de las quedadas y barullitos, pero ahí sufrimos menos. Si es ocio, es ocio. Ocio con sufrimiento, no lo veo compatible.¿ Puede llegar el ocio a convertirse en obligación y sufrimiento?... claro que sí. Un deportista puede ser tan esclavo como un alcohólico. Si por conseguir bajar de las cuatro horas, tengo que sufrir mucho más que disfrutar, el éxito va ser mentiroso. Será un éxito a medias en el caso de llegar a conseguirlo. También se puede dar el caso que ni llegue, por lesión o por desgaste físico o mental. Creo que se trata de administrar lo mejor posible esas cuatro o cinco palabras, ocio, disfrute, sacrificio, sufrimiento, obligación, satisfacción, que fácil y que difícil.
Tal vez esté buscado el lado racional del maratón y éste no lo tiene, De ahí quizá su enigma, su grandeza, su punto épico…. esa satisfacción al cruzar la línea de meta.
Es evidente que ésta preparación, éste maratón, esa presión que produce entrenar para conseguir una determinada marca, estos pensamientos en alto me están estresando, no me gusta ésta sensación y no me conviene. Lo racional, sería trotar e intentar terminar el maratón sin más, eso sería lo correcto, lo mejor para mi salud, física y psíquica, veo como voy por el camino equivocado, pero el puto enanito malo tiene poder y tira de mí.
Después de terminar tres maratones, unos veinte medios maratones y más de cuarenta diez miles, se supone que tendría que tener claras éstas cosas, para cualquiera que éste fuera del mundillo de las carreras, soy un gran deportista. No tengo que demostrar nada a nadie. He defendido el disfrutar corriendo por encima de todo, por salud y bien estar social, me gusta más la tertulia después de correr, que correr. Objetivamente no tiene mucho sentido salir del camino que he llevado hasta ahora, pero chico ahí estamos, con las dudas bombardeándome y tal vez, perdiéndome lo mejor de esto que es el camino, por el encobollamiento mental.
A todo este mar de dudas, tengo que añadir que las uñas me están dando más problemas de lo previsto y la espalda se me carga más de la cuenta, aunque lo que más se me carga es la pelota de tanto pensar jajajaja,… con lo cual el coctel maratoniano, no tiene muy buena pinta que digamos, pero tranquilos rápidamente llega el ejercito de enanitos y me dicen: venga va que esto es así, que son rachas, que no hay que rendirse a la primera, que la recompensa es muy satisfactoria, que las cosas que merecen la pena cuestan mucho, que tampoco es un objetivo tan ambicioso, que tienes facultades de sobra, que hay que reponerse ante las adversidades y bla bla bla….

Ilusionados dudosos maratonianos saludos.